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lunes, 16 de agosto de 2010

Un presente y una ardilla llena de colores


Qué es el presente? me decía un estudiante de la ciudad de Buenos Aires;

puede ser una casa, le respondí, o el beso de la mujer que amas,

puede ser un grillo con alas, un automóvil abandonado lleno de ratones
en Nueva York o una gatita en Chiloé maullando porque no puede volar
y la golondrina que le hizo cariño está sentada en una nube.

El presente está lleno de calcomanías con la palabra tugurio,
el presente es un país que perdió con Brasil en un campeonato de fútbol;

el presente es una ardilla en París, jugando a ser una perrita
desde un edificio lleno de helicóteros,

el presente son los colores del amor, rendijas donde entra el aire
con sus candados y sus alegrías con mucha música y tambores;

el presente es el amor a una mujer que me ama
y está llena de ciudades ella en su país, en su tierra natal,
y viaja a Chile, vamos a Isla Negra, a todas partes donde está
el presente vestido de corsario, de niño, de gnomo, de pajarito.

El presente es una montaña llena de mar y todo el oceáno pacífico
está en la montaña, y de todas partes sale sangre y besos y tienes
que contarle a tu almohada que el presente es igual a ella,
me refiero a la almohada, y un amigo viajó desde el desierto
para hablar de poesía, de camiones super políticos
y de cómo la Estrella Fundamental seguía viva en el desierto chileno,
y caía la lluvia en Valparaíso y todo estaba gris por la neblina,
y el presente está ahí, sentado frente al mar de Chile
y no sabe que hacer el presente, porque hay un bote y una luna
en el mar que solo lee poesía y juega con los peces y ahí está el presente.

Aristóteles España
Agosto 16 de 2010, Valparaiso.

domingo, 15 de agosto de 2010

La mueca del miedo



El miedo aparece como una canción chilena, uruguaya, o de cualquier lugar;
sólo te dice: hola persona, hola gato,
y el miedo se vuelve artista de circo,
se ilumina, puede incluso escribir un poema,
porque sabe que su nombre es Miedo.
Le cuento más cosas amigos lectores:
el miedo puede tener nombre de poeta, de músico,
el miedo puede ser cualquier presidente del mundo,
el miedo puede ser una mujer hermosa atrapada
por el deseo de su compañero que la desviste y la vuelve loca;


el miedo tiene que ser tonto de repente porque es una palabra,
y como sabe que es una palabra puede ser inteligente cuando desee,

veamos más cosas:

el miedo puede ser una ventana, un reloj, una pistola, un aeropuerto.

Hace años visité a una amiga que tenia miedo en la habana
y le dije que el miedo que tenía era porque no hacía el amor,

y tenia miedo su abuelo, tenía miedo su cuerpo,

y cuando estuve hace poco en buenos aires igual tenía miedo,
murió mi niña, poca gente sabe mi vida privada de poeta.
Y tuve miedo porque llegó una mujer llena de miedo
y me acompañó a los grandes espacios del mundo de mi exilio.

Tiene miedo la gente que vuela sin mi acento y los amigos
que piensan que yo soy un descarriado, que sólo ellos valen,
que ellos son lo mejor del mundo,

no saben que tengo miedo cuando vuelo, cuando voy al puerto
de valparaíso y los peces me hablan, me dicen hola compañero,

ellos, algunos amigos,
no tienen miedo porque son aburridos y tienen paz y no vértigo:
tengo miedo siempre, ahora de mi vida de poeta porque el miedo
es parte de mi infancia, se mueren amigas y amigos
y nadie tiene miedo porque el miedo es una palabra,
ahora el miedo no provoca paz, provoca miseria,
provoca lejanos abismos donde hay ríos sin miedo.

Tengo miedo de mi mismo, el miedo me llama todos los días
pero no tengo teléfono ni celular.
El miedo me dijo que tengo que aprender a ser feliz solo,
cuando tuve dinero estaba todo el mundo con el miedo mismo,
tengo miedo de un perro loco que me ladra y creo que es un gato,
todo se confunde cuando uno tiene miedo,
entonces, todo vuelve a ser tranquilo en la tarde de valparaíso,
porque hay miedo en la gente, sus rostros tienen miedo
de pequeños instantes.

Y ahora tengo miedo porque deseo escribir un poema sin miedo,
pero no puedo
entrar a la página en blanco,
es puro miedo, lectores,
entrar a una página en blanco es el miedo mismo,
y tengo miedo porque la tarea del poeta, es
vencer al miedo,
decirle chao, adiós,
y entrar al infinito como un ajedrez lleno de metáforas,
y ayudarlo,
para que el miedo no tenga miedo.

Aristóteles España
Valparaíso, Chile, agosto 13, 2010

lunes, 12 de abril de 2010



MARIPOSA URUGUAYA


A Sandra Queirolo

Es de noche en el mes de marzo chileno, con adioses,
con péndulos enanísticamente aislados
en una ventana
del cuarto,
después del terremoto
que asoló la ciudad donde habito.

Es Valparaíso de Chile esta noche de marzo
y no me atrevo a salir de mi cueva,
con mi música, mis poemas, la brevedad de la ropa,
y aparece, de pronto, como por encanto, una mariposa en mi mano;

Salgo a la calle en su compañía
pues le había enviado con una paloma mensajera
mi libro “La entera noche llena”, al océano Atlántico,
aquí en Sudamérica,
donde viven estas especies maravillosas como ella.

Es de noche en esta Ciudad Puerto de mi patria
y dialogo con esta nena alada que se instala
en todos mis sentidos con la condición única de la mujer montevideana.

Me dice que tiene una cita con su historia y llegó,
y no faltará, después de retarme porque no tenía mis manos
preparadas para recibirla en este viaje relámpago a mi imaginario.

Esta mariposa uruguaya dice que está leyendo una poesía
que tiene una matemática propia,
parecida a la música y algo me recuerda a las teorías de Góngora
y Mallarmé acerca de la poesía pura, en otros tiempos y precipicios;

Lo que importa es que vino de sorpresa,
con toda su magia,
pero el pequeño detalle es que en mi pueblo
hubo un terremoto.

Ella se instala en mi cabeza y mientras caminamos por las calles
desvastadas de Valparaíso, Viña del Mar, Santiago (porque la invité
a la capital chilena) me dice que estuvo hace años en estos territorios
y que había miedo, como ahora, por otras circunstancias.


Esta linda mariposa viste de rojo y está asustada,
casi no puede hablar producto de este encuentro en Chile
preparado por una bruja - princesa llamada Laura.


La invito a seguir recorriendo las ciudades, vamos volando
al océano Pacífico donde anduvo hace horas un Cuervo japonés
cuyo nombre es Tsunami y me pregunta
por qué le envié mi libro de poemas.

Le contesto con una pregunta llamada Sandra
que en realidad es una respuesta,
y me dice que aún tiene un ala con una pequeña cicatriz
producto de un viaje prolongado a una selva interior;

que tiene miedo,
que una amiga golondrina que no es Laura
le dice que no se involucre con un búho chileno que vive lejos,
que además es poeta,
como si serlo fuera algo malo.

Sandra Mariposa En Mi Mano vuela de pronto hacia una calle
que lleva el rostro de su país y mira con ternura como alguien
que teme emprender vuelo hacia un nuevo sitio,
en este caso hacia una poesía misteriosa
que tiene como nombre Tote,

que en realidad no es su nombre, sino el de un pez que vive aislado
buscando una nube que no existe, menos ahora en que su reino
y su hábitat han colapsado por un sismo grado 8 en la escala de Richter.

Esta noche de marzo chilena - uruguaya está llena de ausencias
y las puertas hablan con los endecasílabos,
como si fueran sombras llenas de hablantes con temor a lo desconocido

Entonces, después de conversar, pololear, coquetear,
ir de juegos por la bahía, por una plaza abandonada,
por una iglesia a punto de caer, por un bosque,
una avenida,
de darle un beso,
acaricio con mis dedos a esta tierna mariposa
para que regrese
a Montevideo, en dos segundos, lo que dura un clic en un computador.


Y me mire a los ojos que ya lleva grabado en su memoria,
su mejilla en mi oreja, mi boca en la suya,
y lea este poema que nunca habría sido escrito
sin los artilugios de las causalidades,

con el hálito del ensueño, que embriaga a personas utópicas, como ambos,
rebeldes, con el sonido del agua en nuestros cuerpos,
que hacen posible que las mariposas vuelen

y que los búhos entiendan de una vez
que no pueden estar siempre arriba de un árbol
mirando lo que ocurre en su pequeño planeta,
mientras en Chile la tierra brama,
hay una enorme sensación de abandono,

hasta que una beldad dulce que se llama Sandra
logra ingresar raudamente a este territorio metafísico
y quiera imprimir un libro
que merece el sustrato de papel, dijo,
para leerlo detenidamente,

como toda niña inquieta que encuentra todo raro a su alrededor,
mientras apenas percibe lo que acaba de suceder,
sólo le llegan imágenes,

le llegan a todo vapor, nervios, hambre, sudor,
y un viento chilenísimo helado, que le dice hola compañera,
aquí están mis brazos,
no faltaste a la cita con un poeta chileno.

Quiero que sepas
que a estos instantes yo acudo siempre, nunca fallo

y esta historia entre nosotros,
transcurre llena de minutos
no sabemos lo que puede ocurrir,
tal vez nada, a lo mejor todo,
tal vez un aire de luna,
todo lo que suceda
ya se está escribiendo en el poema,


hay una página en blanco
que deberemos escribir desde ahora,
verso a piel, lejanía, el aquí, el ahora,
como un campo minado dirá alguien,
como un sendero con árboles opinará una amiga,
como un camino sin retorno, dirá un amigo,


como dos pasajeros que en una estación
suben a un tren destino a un lugar
perdido en los mapas,

como dos personas que inician
un recorrido sin saber adónde van,

como dos peregrinos del medievo
que buscan un lugar para habitar,
como dos estrofas o dos poemas
con matemática propia, parecida a la música.







Aristóteles España

Valparaíso, Santiago, marzo 22 de 2010

sábado, 10 de abril de 2010

Vigencia de Enrique Lihn

Con Enrique Lihn nos tocó participar en el primer encuentro de artistas por la democracia en 1983 en Padre Hurtado. Organizamos cada detalle de las ponencias, actuaciones, diálogos, tertulias, junto a Jorge Narváez, Lautaro Labbé, Diego Muñoz, Antonio Cadima, María Maluenda. Artistas de la literatura, la plástica, el teatro aglutinados en torno a la idea de darle un contenido mayor a la lucha contra la dictadura.





Lihn tenía un gran sentido histriónico y sus intervenciones eran un espectáculo aparte. El poeta Rodrigo Lira lo imitaba en público y provocaba una risotada general en los auditorios culturales del Santiago de los 80.

El autor de “La pieza oscura”, era un polemista inteligente y un creador innato, de aquellos tocados por la vara de los dioses como le gustaba decir a Rolando Cárdenas. Siempre nos pareció que este libro, escrito entre 1956 y 1962 es uno de los grandes poemas escritos en Chile. Monólogos dramáticos con tonos elegíacos en muchos de ellos.

Pedro Lastra en su libro “Conversaciones con Enrique Lihn” dice que “la pieza oscura es el poema central del libro, el que le confiere la unidad de una constelación; y esto no solo o únicamente por su ritmo semántico sino por la tonalidad del fraseo verbal, de un ritmo fónico que atraviesa el conjunto. Yo creo que casi todos los textos, descontadas sus particularidades en otros planos, ingresan de algún modo en la atmósfera que se proyecta desde allí”.

Nicanor Parra, Literatura explosiva

Nicanor Parra cumple 90 años. Como este será el año nerudiano su cumpleaños pasará desapercibido y no recibirá los honores que le corresponden. El creador de los antipoemas es uno de los artistas más importantes de nuestra lengua. Contra la poesía de escritorio, de pequeño Dios, de la poesía del tonto solemne, su lenguaje irónico, juguetón, humorístico, coloquial, desacralizó la estructura y el verbo de lo que hasta ese momento se construía poéticamente en Chile y en el orbe. Tuvo tanta fuerza la edición de sus “Poemas y Antipoemas” en 1954 que hasta Neruda escribió un libro titulado “Estravagario”, dando cuenta del remezón del antipoeta a la literatura contemporánea.






Cincuenta años cumple ahora en julio la primera edición de ese libro espectacular. Oriundo de San Fabian de Alico, Chillán, nació el 5 de septiembre de 1914. Nicanor es hermano de Violeta Parra y fundador de una dinastía artística en nuestro país: escritores, músicos, pintores, actores, escultores que hoy se destacan y hacen escuela. Traductor de poesía inglesa, instaló en nuestro país el discurso y la conciencia ecologista en la década del 60 con sus célebres ecopoemas.

Autor de un Artefacto famoso sobre nuestro Premio Nóbel; cuando éste lo supo reaccionó indignado. El Artefacto dice así: “Si Neruda se lanza del séptimo piso, sígalo, es un buen negocio”. Eran tiempos distintos, de discusiones, polémicas, rencillas literarias al por mayor. Parra abarcó y sigue con los temas más disímiles, la política, el humor, la naturaleza, la muerte, la mujer en todas sus formas. Otro Artefacto famoso es: “La izquierda y derecha unidas jamás serán vencidas”.




Marino Muñoz Lagos, Un poeta del Sur de Chile

Marino Muñoz Lagos nació en Mulchén en 1925. Su poesía representa la nostalgia, la recuperación de un tiempo que fue, la crónica de seres y cosas que pasan por la vida y se desvanecen como la lluvia en medio del campo o de una calle. Testigo de las tempestades del austro, de las auroras, por su canto es posible descifrar como el mundo que se detiene avanza por límites donde el hombre está a la intemperie y, desolado, contempla el devenir del futuro, de todas las ausencias:
Ramón Díaz Eterovic dice que “los versos de Muñoz Lagos tienen al mismo tiempo la suavidad de la nieve y el ímpetu del viento que ha acompañado su andar magallánico”.





Conocimos al poeta en la década del 70, en tertulias en casa de Silvestre Fugellie, Osvaldo Wegmann, en visitas a su hogar, en rincones citadinos de Punta Arenas, la ciudad adoptiva.

Su presencia siempre nos ha acompañado a través de la lectura de sus libros y crónicas sobre poetas desconocidos. Autor de un memorable poema “Retrato vivo de mi padre muerto”, que era declamado con ímpetu por Rolando Cárdenas en Santiago y recomendado en sus cátedras y academias por Mario Ferrero, Luis Merino Reyes, Gonzalo Drago.

Sin duda que su obra más poderosa es “Los rostros de la lluvia” (Premio Municipal de Santiago, 1971).
En este texto el poeta explora el entorno de un paisaje metafísico de la patagonia y de sus mundos atávicos. Inventa una patria literaria a través de la cual describe la cotidianidad como un perfecto artesano y cada verso tiene una finalidad y un ritmo que muy pocos autores pueden lograr.

Armando Uribe Arce, al Premio Nacional de Literatura 2004

Nuestro candidato es el poeta Armando Uribe (Santiago, 28 de octubre de 1933). Uno de los grandes poetas chilenos del siglo XX, su producción se inicia con las obras “El transeúnte pálido” (1954) y “El engañoso laúd” (1956). Tiene más de 30 publicaciones en los ámbitos del derecho, la religión, la política, la ficción, la literatura. Miembro de la Academia Chilena de la Lengua y Académico de la Real Academia de la lengua española. El año 2002 recibió dos veces el Premio Altazor; en poesía con “A peor vida” y en ensayo: “El fantasma de la sinrazón y el secreto de la poesía”.





Integrante de la Academia Literaria “El Joven Laurel” que dirigió Roque Esteban Scarpa en el Colegio Saint George de Santiago, pertenece a la Generación del 50 junto a Jorge Teillier, Enrique Lihn, Efraín Barquero, Rolando Cárdenas, David Rosenmann Taub, Delia Domínguez, Cecilia Casanova, Stella Díaz Varín.

Poeta irónico y desenfadado aborda diversas temáticas relacionadas con el hombre y su existencia. Otro de sus temas preferidos es la permanente desazón del ser humano ante un mundo que se va desvaneciendo por la violencia de quienes detentan el poder en todas sus áreas culturales.

Sus textos, de gran fuerza telúrica se nutren de experiencias de vida y como escenario de sus creaciones aparecen películas de la infancia, viajes, un Chile visto por un cronista apasionado que dialoga con personajes de la historia reciente e impreca, fustiga, con la pasión de quien ama y odia con la misma intensidad su paso por la tierra y quiere construir, dejar un legado, denunciar las barbaries del ser humano que en nombre de Dios, de ideologías, destruyen la naturaleza, quitan la vida sin problemas de conciencia. “Su poesía es parca y austera –dice la periodista y crítica literaria Sandra Maldonado- se construye con una gran economía de palabras luego de un concienzudo trabajo intelectual. Uribe escribe con inteligencia y a la vez con gracia golpeando la realidad de una manera feroz”.

Oscar Barrientos Bradasic

Conocimos a Oscar Barrientos Bradasic en Punta Arenas, en el invierno de 1989. Había publicado su primer libro “Espada y Taberna” a los 14 años; tenía un talento desbordante y se apreciaba su vocación literaria, por el rigor de sus lecturas. Ahora nos sorprende con “La Egloga de los Cántaros Sucios”, un extenso poema al Río de las Minas que atraviesa esa austral ciudad y que en el texto adquiere un halo metafísico como suelen producirlos los artistas con los objetos o seres que cobran vida en el territorio de las palabras, con la magia de la invención.





La Egloga, cultivada desde siglos por autores religiosos, pastoriles, vates del amor y la pasión como Virgilio, Salicio, Garcilaso, Rilke, adquiere aquí un doble significado: el de la transfiguración imaginada, y la construcción de un lugar mítico donde el hablante, con el pretexto de escribir la ciudad, penetra en las cloacas y miserias que suelen desplazarse por el río, donde crea una metáfora de la decadencia.


“Llegarás al mar río de lágrimas sucias/intestino de la ciudad
amurallada/ cántaros de la melancolía infinita/llegarás al mar/ allá donde alguna vez se despeñaron/las palabras y no volvieron”, dice

uno los cantos. Este libro, soñado en el sur del mundo debe ser uno de los más importantes de los últimos años escritos en Chile por poetas de su generación.




Hotel Celine, de Armando Roa Vial

El libro “Hotel Celine” de Armando Roa Vial es un espacio donde confluyen los fantasmas del escritor, alucinaciones y, como telón de fondo, la poesía que invade mundos, axiomas, sonidos guturales donde se advierte la presencia de un hondo pesimismo sobre el ejercicio de la creación, en todas sus formas. El poeta indaga en el túnel del tiempo, que a ratos es como un espacio donde la nostalgia invade adjetivos, esos epicentros donde la memoria histórica es tratada con un tono melancólico, evocativo, en una muestra de oficio de un poeta cuyo talento fue reconocido hace años, cuando aún era estudiante universitario, por Jorge Teillier y Armando Uribe Arce.





En el Hotel Celine se recluyen, hospedan, duermen, sueñan, poetas, mendigos, trashumantes sin oficio conocido, personajes que entran y salen de novelas de Gogol, Kafka, Sábato, que trazan borradores de la irrealidad, luego la convierten en ficciones para que los verdaderos autores puedan mirarse con dignidad frente al espejo y convertir la palabra en magia colosal, en laberintos donde recodos y lugares como este Hotel puedan ser observados desde el más allá cuando los lectores, atrapados por el vértigo, duerman el sueño de los justos en un cielo también inventado por estos seres que han hecho de la fábula la continuidad de sus vidas, el eje de sus vidas, mejor dicho.

“Para los huéspedes del Hotel Celine, el único orgullo está, precisamente, en no tener nada de que enorgullecerse”, dice el autor en la nota introductoria. Lo que puede analizarse como una metáfora de la no existencia, es aquí un corpus donde la muerte camina como en los poemas de Nicanor Parra, Georg Trakl, Robert Browning, es decir, por lugares donde La Parca es parte de nuestra cotidianidad, de nuestros besos y sueños.

Malú Urriola, Poesia de la nada

El libro “Nada” de Malú Urriola (a quien conocimos en Santiago a mediados de los ochenta en casa del escultor Lautaro Labbé, cuando tenía 13 años) es un ejercicio mayor de cómo debe elaborarse un texto que combina la magia de la invención con una propuesta integral donde las palabras son secuencias que ayudan a construir un espacio inmaterial para negar la existencia de ese mismo aire que las va construyendo, es decir, un hablante que quiere desaparecer en el hábitat del poema.





Cómo integrar estos códigos poéticos en la realidad del sistema literario chileno?. Compleja pregunta, porque lo que llamamos tradición en nuestro país, en lo que se refiere a poesía escrita por mujeres tiene marcadas influencias del realismo y de la instrospección como fórmulas que intentan dar cuenta de una realidad –como la nuestra- llena de contradicciones. Aquí se intenta, de alguna manera, fundar un territorio de la Nada como lugar de trabajo y vida, dentro y fuera del lenguaje. La apuesta es arriesgada pero los grandes desafíos tienen esos sellos.

Editado por Lom (2003), estos poemas están dotados de una singular belleza donde las palabras están encerradas en cárceles, ahogadas por una cosmovisión donde se plantean interrogantes metafísicas que la poeta intenta resolver situando su palabra en alegorías circulares: allí, juega con la locura, la muerte, los vacíos, los cielos inexistentes, el verbo es acosado con violencia a ratos; huye de este mundo en un aeroplano inexistente, coloca en duda la calidad de la palabra, “que nada digan –les dice- que no mientan más, que no sobornen, que no encubran”.